Representación de los signos solares astrológicamente – Parte IV

LEO

Signo de Fuego. Simboliza al León de Judá. Es el león de Nemea vencido y desollado por Hércules, cuya piel le sirvió de vestimenta. En el cuerpo humano es el corazón, el órgano más noble por excelencia, que incesantemente bombea la sangre. El funcionamiento del corazón es el duplicado perfecto del Macrocosmos, pues produce 25,920 respiraciones diarias que tienen correspondencia con el movimiento de los astros en la procesión de los equinoccios que tardan 25,920 años.

Es la realeza, el poder, el gobierno, la dignidad y la pompa humanas. Es el oro, el metal más valioso y codiciado de los hombres. Es el fuego que da vida al cuerpo por la sangre que riega en él. Tiene relación con el reino animal;

Quizá sea por esto que al león se le considere como el rey de los anímales. En el amor, es la pasión que encanta. Es el placer, la alegría, el gozo por la vida para disfrutarla plenamente. Es el remolino que arrastra por las pasiones intensas, por los placeres sin freno. Es el cuervo negro de la ambición, del orgullo y de la tiranía. Son los Señores de la Llama.

Es el Signo Real del Zodiaco no sólo por la realeza que otorga a los reyes, emperadores y monarcas, sino también por la nobleza del corazón, por la generosidad, por el perdón y la protección que brinda el hombre recto a sus semejantes. En la música es el tiempo majestuoso, que se refleja como la emoción más profunda en el hombre.

Es el entusiasmo convertido en fuerza y el optimismo transformado en poder. Su piedra preciosa es el rubí, que obra como cordial y como fuente de electricidad.

VIRGO

Signo de Tierra. Simboliza a la Virgen, el aspecto femenino de la Divinidad en la religión. Es el Ave Maris Stella, la Virgen que tiene en cada mano una espiga de trigo como símbolo de las cosechas que de amor y de saber tiene necesidad la humanidad. La espiga de trigo fue el símbolo del Supremo Misterio en Eleusis. Es Miriam, María, la madre inmaculada de Jesús, nacida el 8 de septiembre de 730 en Nazaret. Es la Estrella del Mar, patrona de los pescadores. Es la elegida entre las mujeres y glorificada por el Arcángel san Gabriel cuando le dice: “Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres.”

Es la Virgini parituse de los druidas. Es la Tribu de Asher, la de la voluntad ejecutiva. Es la castidad santificada. En el cuerpo es el gran simpático, que recibe las sensaciones nerviosas. Virgo rige también los intestinos en donde se asimila el alimento. Es Casandra, que, a pesar de su intuición, no pudo evitar la caída de Troya.

El estudio analítico, científico, escrupuloso, coronado por el éxito, es el premio de Virgo, que clasifica, prepara y ordena todo, porqué es el signo de la recolección y de la síntesis.

Es el descenso de Ishtar al Hades en busca de Tammuz, el esposo perdido. Es la Tierra pródiga, que está en constante parto y, sin embargo, continúa virgen.

En medicina es la asepsia escrupulosa y el régimen dietético preciso y su piedra preciosa es el jaspe, que calma los deseos, aquieta el ánimo y normaliza el pulso.

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